La industria vs el cambio. Okja

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  • Resumen: La multinacional Mirando piensa en recoger los super cerdos que cedió a granjeros del mundo diez años atrás, sin embargo Mija no está dispuesta a entregar a su amiga ni a dejarse intimidar por la gran empresa.

Esta vez no habrá un relato o una bonita historia. No les podré hablar de lo que platiqué con mi novia antes de que se apagaran las luces, de la espera, los avances, de los señores que no apagan su celular, de cinépolis, del humo del café o de la butaca. No puedo. Ni si quiera fui al cine.

Ya antes habíamos visto en el blog alguna recomendación de Netflix pero es la primera vez que vamos a leer una revisión regular de una de sus películas. Por supuesto que no hace falta decir que la plataforma de streaming se ha convertido en un monstruo del entretenimiento. Ya es un calamar gigante que alarga sus tentáculos a casi cualquier rincón de nuestra cotidianidad frente a una pantalla. Me gustan los monstruos y si por mi fuera el Kraken podría devorar por siempre barcos en altamar, sin embargo, hoy ha llegado a un punto que por lo menos, merece la pena debatir: Competir de tú a tú con las distribuidoras y productoras de la industria cinematográfica estándar, o lo que es lo mismo, la disputa por adquirir contenido que pudo haberse exhibido de manera comercial en un recinto tradicional y cargarlo en sus servidores.

¿Qué tiene esto de controversial si al final de cuentas casi todo el mundo podrá ver la películas? Bueno, pues la experiencia. Siempre se ha tratado de la experiencia. El miope nunca ha buscado ser la página de referencia en consulta de críticas. El propósito de este blog es el de transmitir alguna sensación después de ver una película y, lamentablemente, para la cinta que vamos a tratar hoy, la falta del ritual de ir a la sala disminuye su encanto, que no lo es todo pero es importante.

ojo okjaOkja en si, es una película encantadora. Tiene todo para ser amada por muchas personas. Es políticamente correcta en casi todos los aspectos que le importan al mundo hoy en día. Su protagonista es una mujer asiática joven. La mascota es un hipopótamo-perro-puerco gigante con ojos tremendamente expresivos y con una inteligencia arriba del promedio de cualquier bestia. La villanía está bien delineada por la diabólica industria alimenticia y por supuesto, existe también un equipo entregado en cuerpo y alma a la lucha por los derechos de los animales. Un coctel de buena voluntad, en donde el bien, armado de valores, sueños y amor combate a la codicia, el engaño y el egoísmo. Imagínense cuanta miel hubiéramos saboreado si se estrenaba en pantalla grande.

Tal vez, solo tal vez, si la hubiéramos visto en el cine, en ese halo de oscuridad, audio envolvente dolby digital y aroma a palomitas de maíz el encanto hubiera bastado, pero, ya que tuvimos que verla forzosamente en una pantalla menor a las 50 pulgadas, no fue así. En mi televisión Okja ni siquiera se sintió tan especial. Es cierto, no es un producto deficiente pero está lejos de ser una ganadora de Cannes. El marco ecofriendly es bastante endeble, básico y simplón. El guion está plagado de clichés y es más previsible que el ocaso del sol y, por si fuera poco, polariza de manera casi escandalosa a héroes y antagonistas.

El revuelo que ha levantado el estreno de Okja en el festival cinematográfico más  prestigiado del mundo no tiene relación con la calidad de la cinta. Se le ha dado más publicidad de la que hacía falta e incluso de la que buscaba. Dudo que Bong Joon-ho, haya anticipado la controversia o ganar la palma de oro, pues al parecer, sigue dirigiendo casi todos sus esfuerzos en entregar el mensaje ambientalista que ha impreso desde “El Huésped”, el cual, cabe decir, en su último trabajo tiene intención pero carece de imaginación.

Es precisamente esa decisión de eliminar los códigos subliminales las que ocasionan que Okja se sienta bastante plana. Las imágenes y la trama no esconden nada, son directas como un grito de ayuda pero privadas de matices. Si dependiera del profundidad de la historia, el resultado no funcionaría, afortunadamente la falta de volumen se ve recompensada en a ratos por escenas de acción bien dirigidas, algunas interesantes ideas de mercadotecnia y sobre todo, por los personajes extravagantes que la protagonizan, incluidas la joven heroína y las 3 estrellas hollywoodenses que hace gala en los créditos.

okja4La absolutamente camaleónica e increíble Tilda Swilton de nuevo se roba el show en su colaboración con Bong Joon Ho (ya antes habían trabajado juntos en Snowpiercer) pero no es la única, pues en Okja la escoltan un Paul Dano que en cada oportunidad demuestra la versatilidad de un histrión en ascenso, un Jake Gyllenhaal que continúa labrándose un extraordinario camino y finalmente Seo-Hyun Ann, una adolescente coreana que sorprende al hemisferio occidental con su sólida interpretación de una chica decidida a rescatar a su mejor amiga. Los cuatro personajes y su “curiosa” forma de desenvolverse y conectarse, establecen los picos más altos de estímulo para el espectador. La heterogénea combinación del científico famoso frustrado, la ejecutiva empresarial con hipócritas finalidades, la mascota genéticamente alterada, la valiente niña y el cautivador líder de la radical tropa, moldea la personalidad del filme.

Sensible y tierna. Predecible, llana y manipuladora. Okja se queda corta al tratar de ser la mejor versión de un relato que ahonda en el intenso lazo entre un humano y un animal que emprenden juntos la aventura en el mundo rocoso. Ahí tenemos a Hachi (2009), Caballo de guerra (2011), la Era de Hielo(2002), Ratatoulle (2007) o la vida de Pi (2012), no obstante, desde ya, se convierte en una auténtica metáfora de la confrontación del poder de la industria contra las agentes del cambio que se baten para darle un giro de tuerca al sistema establecido, no solo de la explotación de los recursos naturales, sino de todos los ámbitos, como la situación del filme en Cannes, Netflix y el negocio de la distribución. La única diferencia entre la analogía de Joon-Ho y la realidad, es que la calma no se compra con un cochinito de oro, no hay posturas totalmente correctas o incorrectas.

3 Lentes 000

 

 

 

 

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