En mis tiempos. Godzilla (2014)

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En mis tiempos, las cosas eran muy diferentes. Será que en aquellos días por lo general, había dos formas de ver la misma cosa. Tortugas ninjas juguetonas se transmitían en la televisión al mismo tiempo que sujetos vestidos de animatrónics verdes nos sorprendían en la pantalla grande. La caricatura de Batman se convirtió en una de las series más impresionantes que han existido y Schumacher casi lo echó a perder con los criticados batipezones en el traje del murciélago. Los Picapiedras seguían extasiando mis pupilas en casa y el yabadabadú mis oídos en una butaca de cine. Y así, como muchas tantas cosas, también había dos versiones del monstruo más popular de todos, la animada y la cinta protagonizada por Matthew Broderick llamada Godzilla.

Si lo recuerdan bien, la serie animada retransmitida (no la que se estrenó después de la película de Roland Emmerich) contaba las aventuras de un grupo de científicos que podían llamar casi a placer al buen lagarto gigante. Si no era con el botón rojo de un aparatejo, era con los mugidos de su hijo Godzooky. Si nuestra memoria no nos falla, podemos asemejar al nuevo Godzilla con el de esa caricatura: gordo, feroz y al servicio de la humanidad. Nada mal para ser un depredador alpha.

godzilla1Pero, más allá de parecerse al monstruo de la caricatura, el Godzilla actual se parece al original, al de 1954. Este remake es un regreso contundente a la criatura que ha “defendido” Japón desde hace 60 años. Volvió el rayo atómico, volvieron los monstruos violentos que azotan las poblaciones humanas y volvió el misticismo tras la figura de esta bestia mutante.

Lamentablemente, si hablamos a una escala filmográfica y no a un nivel simbólico/sentimental, Godzilla 2014 presenta suturas frágiles que no van con el impactante rendimiento de las secuencias de acción. El realizador, Gareth Edwards, vuelve a cometer uno de los errores más sonados de la producción de 1998: enfocarse en los humanos sin un trasfondo sólido que lo respalde.

Un poco después de que el personaje de Bryan Cranston falla en su misión, la trama se desploma de manera inquietante. El buen trabajo que se había realizado con la tensión de la historia y el suspenso tras de ella, se disuelven lentamente con el andar de los minutos. Aaron Tylor Johnson (Ford) no es capaz de llevar la película, pues sus facciones se limitan a una mueca de tristeza y abandono. El resto del elenco tampoco colabora. La hermana Olsen no genera empatía, Ken Watanabe (Dr. Ishiro) se pasea durante todo el metraje como si estuviera en un viaje astral, y el ganador del Oscar por Lincoln, David Strathairn (Admirante Stenz) no aporta el carácter que se requiere en un líder militar, sin mencionar que no sabe hacer nada (fíjense y siempre sigue los planes de los demás)

Pero no solo los actores fallan de manera alarmante, también el macro entorno social de temor, y el ecosistema militar que responde a la amenaza son insuficientes para terminar la película al mismo ritmo que como empezó. Sin profundizar sobre la premisa (una corporación encubre experimentos nucleares desde las pruebas atómicas de la guerra fría) y en la historia de sus protagonistas, la narración termina sin volumen, haciendo que el filme se vuelva tedioso cuando los humanos aparecen y que simplemente deseemos que los monstruos se cepillen el uno al otro, especialmente porque a estas alturas ya transcurrieron 130 minutos.

Detalles de novatos en el guión (como la endeble estrategia militar para acabar con los OTNI, o que la evacuación “espontánea” de San Francisco termine con todos los autobuses escolares en el Golden Gate) y otros descuidos son los que terminan por restarle calidad a una obra que en su primera media hora parecía daría mucho más de lo que finalmente entregó.

Como en mis tiempos -los 90´s- , podemos decir que hay dos maneras de ver la misma película. Por un lado podemos apreciar los recursos nostálgicos y disfrutar del ritmo del prólogo, así como las intensas escenas de acción/destrucción y por el otro, soportar la tragedia anodina de un grupo de humanos que simplemente no pueden hacerle sombra, al rey de los monstruos.

  • Actores más conocidos: Bryan Cranston, ¿la gemela Olsen?, David Strathairn
  • Público: Amantes de la criatura original y de toda la mitología detrás del monstruo. Hombres y mujeres que gusten de acción.
  • Lentes: 2.5 lentes °°*

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