El sueño americano.

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Personalmente, el Sueño Americano es un concepto que se me figura muy ajeno pero palpablemente cotidiano. Parece como si no tuviera nada que ver con él pero al mismo tiempo lo experimento todos los días.  Es cierto que tengo algunos tíos lejanos viviendo del otro lado de la frontera norte y un amigo que apenas empaca sus maletas para ir allá, pero cuando hablo dé él no me refiero precisamente a la vida dentro de Estados Unidos, aunque el término lo avale, sino al  estilo de vida que la mayoría de nosotros buscamos casi desesperadamente.

No nos engañemos, por más “alternativos” que prediquemos ser, romanceamos íntimamente con este sueño. Vivir una vida sin restricciones, con derecho a la felicidad, a la igualdad y a la prosperidad son sus principios fundamentales. Una buena cama, zapatos cómodos, estabilidad económica son las consecuencias superficiales, pero que de todos modos influyen preponderantemente en nuestro actuar.

Cada quien tiene su sueño y cada uno busca cumplir su propósito de diferente manera. Algunos luchan y trabajan arduamente para proveerse a sí mismos y a los suyos de lo necesario para tener una vida feliz, otros, simplemente roban, infringen leyes o buscan fortuna en un camino diferente. A Hollywood, le encanta la segunda manera pues la primera es demasiado regular como para generar interés en la audiencia,  es por eso que a lo largo de los años muchas de las mejores películas que nos ha regalado basan su primicia en sujetos que no están conformes con el dictamen de las leyes que los cobijan y hacen hasta lo imposible por salirse con la suya llevando la contra. A la lista de Casablanca (1942), El Bueno, el Malo y el Feo (1966), El padrino (1972), Cara cortada (1883), Buenos muchachos (1990), Pulp Fiction (1994) y muchas más, se unen El lobo de Wall Street y Escándalo Americano, dos cintas estimulantes que buscan su propio sueño americano: colocarse con varias estatuillas en los premios de la academia (y en algunos festivales más).

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El Lobo de Wall Street

Sus películas son las que más me gustan, correcto. Que es mi director predilecto, también. Que mi objetividad está influenciada por mi perspectiva personal, por supuesto. Martin Scorsese es para su servidor, el mejor realizador en activo, pues constantemente nos regala joyas dignas de la colección de oro de cualquier cinéfilo, además de comprobar siempre su adaptabilidad y gran desempeño en todos los géneros en los que incursiona (Familiar, Mafia, Suspenso, Comedia, Biopic, etcétera). Sin embargo, a pesar de su trascendencia en la industria cinematográfica y de mi apego a su filmografía, puedo diferenciar los elementos en contra que tiene su más reciente cinta, elementos como el que les menciono a continuación.

180 minutos de metraje, en la actualidad, es excesivo. A menos que vivas en Dinamarca y te dediques profesionalmente a  realizar críticas del 7° arte – o en su defecto seas un mantenido de la colonia Dos Bahías en Veracruz – no puedes darte el lujo de pasar 3 horas en una sala de cine entre semana. Me tarde en escribir mis observaciones porque tuve que esperar al Domingo para poder disfrutar de esta película, que por muy bien realizada, tiene minutos demás. Marty es complaciente con sus personajes y con las conversaciones que emanan entre ellos, especialmente en los diálogos que sostienen Jordan Belfort y Donnie Azof. Añadido a estos minutos extendidos, vemos escenas poco necesarias para agregarle matiz al protagonista, lo que nos hace pensar que si la película durara media hora 20 minutos menos, nadie se hubiera molestado.

Lo bueno que estaba él para remediar el asunto de la duración. Maduro, profundo y descabelladamente excepcional.  Leonardo Di Caprio se ha convertido en un monstro de la actuación, pues a pesar de no ser tan camaleónico, ofrece la máxima credibilidad en cada uno de sus papeles. Si combinamos su talento, con el gran trabajo de su coprotagonista Johan Hill, la soltura y solidez de la dirección, y el increíble montaje que le brinda un trepidante ritmo a la película, tenemos un resultado fenomenal.

En esta ocasión Scorsese utiliza nuevamente el humor negro, la ironía y la voz en off para plasmar sus ideas (como en Goodfellas 1990). Adaptada de las memorias de Jordan Belfort, un ambicioso corredor de bolsa en busca del mencionado sueño americano, la cinta nos cuenta la historia detrás del éxito. Drogas, sexo, degenere, diversión, el FBI y mucho dinero, los ingredientes necesarios para armar un relato profundo pero hilarante, combinación extraña en el cine. Este licuado con muchas vitaminas casi se le sale de control al cineasta, pero gracias a su estrella principal y a su equipo creativo, logra un producto merecedor de la atención de cualquiera que se jacte de querer una buena vida sin seguir las normas morales – y legales – establecidas.

Martin Scorsese es humano, no es perfecto y en su carrera hay cabida para mal entendidos como éste (la extensión de su filme). Discúlpame Marty.

Óscar posibles: Mejor guion adaptado. Mejor actor de reparto. ¿Mejor Actor protagónico?

Lentes 4°°°°

escandalo americano

Escándalo americano

Una semana después del Lobo codicioso y drogadicto, llegaron los enamorados estafadores, encabezados por Batman Christian Bale y Amy Adams, que interpretan a una pareja que no se preocupa tanto por romper las reglas sino por mantener vivo el cariño que se tienen el uno al otro.

La mayor fortaleza de este filme es su diseño de producción, de vestuario y su dirección de arte, que es detallado y precioso. La ambientación de los años 70 es fenomenal logrando que el espectador se sumerja en la atmósfera deseada con gran facilidad. También David O Russell se destaca, pues vuelve a presentarnos un trabajo serio como en “Los juegos del destino (2012)”, pero más ambicioso. Aquí, además de dirigir de increíble forma a talentosas estrellas emergentes (como Bradley Cooper y Jennifer Lawrence), también sabe cómo hablarle a histriones consolidados.

El del reparto, por supuesto, es un aspecto también merecedor de aplausos, pues tanto los protagonistas como los secundarios dan grandes muestras de capacidad. Bale y Adams son dos actores que han elegido papeles sumamente diversos e interesantes a lo largo de sus carreras (él ha interpretado incluso a Jesucristo y ella va desde Los muppets, hasta Superman) y  esta ocasión no es la excepción. Irving Rosenfeld es un –obeso- carismático e inteligente oportunista que encuentra en Sydney Prosser a una aliada perfecta, pues además de ser el amor de su vida, ella demuestra dones muy aprovechables para estafar a los que se dejen.

Lamentablemente llega Richie Demasio (Cooper) para estropearlo todo. No sólo la relación entre Irving y Sydney, también el adecuado ritmo que llevaba la película en su introducción. No es que O Russell falle al dar sentido de continuidad a su narrativa, lo que pasa es que la historia se vuelve cada vez más grande y el guion no logra llenar algunos huecos que se crearon por esta situación. Aunque es intensamente entretenida  y muy bien trabajada, Escandalo Americano no traspasa la línea de la magnificencia por la ineficiente desenvoltura de su guion, que si bien empieza fuerte y sólido, termina por ser condescendiente con los protagonistas en su desenlace.

A pesar de su carencia, la película de O Russell es seria candidata para cumplir el sueño de llevarse muchos Óscar a casa, si es que la Gravedad y la Esclavitud no se interponen en su camino.

Óscar posibles: Mejor película, Mejor Actriz protagónico, Mejor Actriz Secundaria, Mejor Guion original, Mejor director, Mejor vestuario, Mejor diseño de producción.

Lentes: 4 °°°°

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2 Respuestas a “El sueño americano.

    • Mmmm esta vez no estoy totalmente de acuerdo con tu comentario don Enrique II (segundo). Creo que la predictibilidad de la trama no está tan relacionada con el volumen de la historia. Al ser un Bioipic, es completamente predecible ( sobre todo si se conoce al protagonista). Así se trate de mejores biopics (como la lista de Schindler, Lincoln, La red social, Capote, etc etc) todos conocemos ( o al menos son públicos) los hechos que desembocaran en el desenlace de la historia.

      En lo que si puedo estar de acuerdo es que el personaje principal no tiene tantos matices como para hacer variar el tipo de acciones que lleva acabo dentro del trama. La verdad no había leído nada de Jordan Belfort hasta después de la película, pero al parecer, el sujeto efectivamente es solo un avaro adicto a las drogas que ganó mucho dinero ilegalmente (un perfil, bastante plano de hecho), pero repito, no lo conozco, igual si tenía otros aspectos que pudieron ser explotados mejor y que Marty no tomo en cuenta, cuestión que sin duda, hubiera aumentado la robustez del guión y mejorado la dirección.

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